A raíz de los últimos accidentes acontecidos y del poco tiempo que han pasado entre ellos queremos levantar la voz de alarma, acabar con la precariedad y hacer un llamamiento al sentido común desgranando los siguiente puntos.

Prevención de riesgos laborales.

En nuestro parecer la inspección de riesgos laborales se nos antoja un movimiento fiscal, un filtro laboral y en algunos casos es hasta graciosa (menuda la puta gracia que tiene todo esto). A mi me han llegado alguna vez a pedirme los documentos que me acreditan para poder trabajar en esto y los solicitantes iban en chanclas por todo el escenario…(esto me ocurrió en las fiestas de San Isidro (Madrid) de algún año, no en cualquier sitio)

Vemos prácticamente inútil todo el juego del señor de riesgos laborales si solo se “inspecciona” unos pocos asuntos como estar dado de alta y que estemos equipados de la manera correcta. Casi nunca se revisa la instalación (a no ser que sea evidente), ni el material instalado. Nadie mira si a los motores de elevación les han hecho las pertinentes revisiones por parte de los servicios oficiales o si un truss sufre de estres.

Otro aspecto que nunca se inspecciona y nos parece bastante claro y evidente es el horario que va cumplir el personal técnico, que generalmente será una media de entre 14 y 16 horas de trabajo continuo diario (si fuera el caso de que esa empresa tuviera mucho trabajo). Del sueldo ni hablamos… que también debería ser una media estandar.

Desde luego tampoco se comprueba la calificación profesional de cada uno a la hora de subirse a un escenario (más que nada porque solo existe para trabajos en altura y trabajos con maquinaria).

Las exigencias del cliente.

Como profesionales del espectáculo tenemos la obligación de procurarnos un espacio de trabajo seguro. Ya tenemos un entorno peligroso, pero también depende de nosotros mismos el que no se convierta en más peligroso.

Muchas veces el cliente nos pide cosas sin mucho sentido; como colgar un cubre-PA sin estar micro-perforado (desconocemos si este será el caso del accidente en Aluche). Pero está en nuestra mano, como responsables de la instalación el decirle (asesorarles) a nuestro cliente que no se puede colgar por medidas de seguridad. Sobre todo si la Agencia Estatal de Metereología lleva anunciando fuertes rachas en la zona y anuncia bandera amarilla por vientos.

Tened en cuenta que finalmente, el que tiene la responsabilidad de algo en este sentido es la empresa de el que ha colgado ese elemento o haya realizado ese montaje.

Bajos presupuestos.

Flaco favor le están haciendo a este negocio las administraciones publicas al jugar a ser promotores de conciertos. Desde nuestro parecer entendemos que una administración pública no debería de haber asumido estos roles nunca ya que casi han extinguido la figura del promotor de conciertos en nuestro país.

Curiosamente las tarifas de algunos artistas han subido, pese a tener menos gastos por venir a equipo puesto (que cada uno piense lo que quiera…pero está claro…)

Pero también está la realidad de que cada vez se le aprietan más las tuercas a los proveedores de equipamiento técnico, haciendo incompatibles el presupuesto con la dotación necesaria exigida por los artistas. Dejando a los gestores de estos negocios en posturas bastantes comprometidas y por descontado a sus trabajadores.

Vemos muy culpables de estos bajos presupuestos a las empresas intermedias, llamadas productoras, que obtienen las adjudicaciones de las fiestas patronales, fiestas de barrio o servicios técnicos de las juntas municipales y son incapaces de gestionar los presupuestos. (de manera efectiva claro… ellos no tienen problemas económicos…)

Como conclusión queremos seguir animando la creación de las suficientes asociaciones profesionales de técnicos de espectáculos que defiendan y dignifiquen nuestra profesión (ya que, desgraciadamente,  no contamos con muchas empresas que miren por los trabajadores…)